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Categoría: embarazo

Siempre hemos querido que Nora se llevase poco con su futuro hermano, 2 o 3 años era lo que entraban en nuestros planes -esos que a veces se cumplen, y otras veces no-. Obviamente, en mi caso, con una enfermedad por medio, la decisión de volver a ser madre no estaba supeditada a una decisión exclusivamente personal, sino que había otro factor en el aire como el clínico, es decir, cómo encajamos un nuevo embarazo en mi historia con la esclerosis múltiple.

En lo personal, se sabía que estaba encantada con la maternidad, con cómo nos hemos apañado, con la maternidad compartida y con la pequeña ayuda que íbamos teniendo. También, me sorprendió mi comportamiento de tranquilidad, y aunque hay momentos malos, de desesperación y caos, los buenos, son realmente buenos. En esta ocasión, no me ha entrado -todavía- ese miedo por saber si me voy a poder organizar, o todos los miedos que me entraron con mi primer embarazo, supongo que pensamientos de madre primeriza, contra la experiencia acumulada. Tampoco me ha parecido una experiencia tan terrible como creí hace un par de años. Nos hemos ido adaptando todos a las circunstancias de cada momento y nos hemos ido arreglando, unas veces mejor y otras peor, pero siempre hemos salido adelante.

Con respecto a la parte clínica, también es sabido por todos el efecto que ha tenido el embarazo sobre mí. No he tenido un brote desde que me quedé embarazada de Nora, y aunque fueron volviendo los síntomas según fueron pasando los meses después del nacimiento, no han sido tan terribles como lo habían sido en otras épocas anteriores. De manera general, me encontraba mejor que antes del embarazo. Toda esta experiencia tan buena y maravillosa, me ha invitado a tener esperanza y más ilusión por volver a vivir la experiencia con un segundo hijo -esto ha sido clave-. Además de, querer aprovechar el momento tan dulce que estaba teniendo, quién sabe lo que puede pasar en un tiempo, cómo me voy a encontrar y cómo pueden haber cambiado mis circunstancias.

La enfermedad ha tenido su parte en la decisión, me ha resultado irremediable no pensar en ella, aunque me diese una rabia tremenda que tuviese cierto protagonismo, pero principalmente vuelvo a estar embarazada porque queríamos hacerlo, pero también porque clínicamente podíamos hacerlo, y algo así, es maravilloso.

Cuando llegué a casa de #EMredes17 me enteré que estaba embarazada, circunstancia planificada desde principios de año que se hacia realidad sin contratiempos importantes.

 

Después de la vorágine de nauseas, vómitos, cansancio, sueño, calor, fatiga, secuelas y esclerosis múltiple, llegaron las complicaciones. Semanas que se me han hecho eternas, en las que he dejado que el miedo, la angustia y la incertidumbre se apoderasen de mí completamente. De ahí, mis bajones, mis reflexiones negativas y mi (casi) desaparición del mundo virtual. No tenía ganas de nada, ni de nadie, lo único que quería es quedarme en casa y que pasase el tiempo lo más rápido posible. No lo conseguí, los días se me hacían eternos y la semanas parecían siglos. Mientras tanto, me entregué a las búsquedas en Internet para obtener esa información que necesitaba para comprender, y a las series, para intentar mantener la mente ocupada como buenamente podía.

Esta semana ha sido un punto de inflexión. Ahora solo quiero mirar hacia delante, y dejar lo pasado, lo vivido y lo malo atrás. Estoy de 15 semanas, en general me encuentro mejor, los dos estamos bien, soy muy feliz, estoy muy contenta, aunque mentalmente agotada. Este mes toca seguir descansando, recuperándome, renovar la actitud de estas semanas para afrontar los próximos meses y disfrutar de lo que quedan de las vacaciones en familia.

Agradezco de corazón todas las muestras de cariño que me habéis hecho llegar por diferentes vías. Volveré en Septiembre con más vídeos y  entradas, hasta entonces, nos vemos por las redes sociales.

Hace unos días, me pasaron un artículo escrito por varios neurólogos titulado Esclerosis múltiple, maternidad y cuestiones relacionadas con el género«. Probablemente sea uno de los documentos más completos que he leído, es decir, analiza casi todas las cuestiones que nos solemos plantear cuando decidimos que queremos ser madre.

A lo largo de estos meses, muchas mujeres me han preguntado sobre situaciones que se podían producir durante el embarazo y que, la mayoría no sabía contestar porque nuestras situaciones no coincidían -no soy médico-, y tampoco tenía una fuente fiable para recomendar su lectura, más que decirles que lo mejor es que consulten con su neurólogo.

Ahora bien, creo que la maternidad se sigue tratando como un tema tabú, cuando debería llevarse con planificación, naturalidad, apoyo e información actualizada. Antes de quedarme embarazada, me informé mucho sobre el embarazo en mujeres con múltiple, muchas de las premisas habituales conocidos por todos no las terminaba de asimilar, me ponía en lo peor y pensaba que seguro que algo que me iba a pasar. Pero todo fue bien, mejor de lo hubiese imaginado, y sigue bastante bien.

¿Cuánto tiempo de limpieza necesito si estoy tomando X tratamiento y me quiero quedar embarazada? ¿Tengo que volver al tratamiento después del parto? ¿Puedo dar lactancia materna? ¿Mis hijos pueden heredar la enfermedad? Estas son algunas de las preguntas más habituales que me habéis hecho, y en el artículo tenéis toda la información necesaria.

A modo de resumen, me gustaría resaltar algunos temas que se han comentado en otras entradas de este blog, pero podéis encontrar todos los detalles en el documento.

Los tratamientos farmacológicos para la EM deberían evitarse en la medida de lo posible durante el embarazo. […]

Lo recomendado en todos los casos es atenerse a las indicaciones de la ficha técnica de cada medicamento, la mayoría de ellos restringidos durante el embarazo. En los casos excepcionales en los que se decida mantener el tratamiento durante el embarazo, se recomienda solicitarlo off label y con el consentimiento informado de la paciente. […]

Cuando se plantea el tema de la gestación, se recomienda que la paciente se encuentre en una situación de estabilidad de la enfermedad. […]

La técnica que se requiera durante el parto es una decisión obstétrica. […]

Dado que los tratamientos modificadores de la enfermedad podrían pasar a la lecha materna, normalmente se aplazan durante la lactancia. […]

El pasado martes, se publicó esta noticia: Embarazo y múltiple, un binomio compatible» y no podía pasar sin comentarla. Ya era hora, de que haya neurólogos que hablen alto y claro sobre la realidad de este tema, revocando lo que se decía hace años, que más o menos venía a decir todo lo contrario.

Los neurólogos luchan por erradicar el temor de estas pacientes a quedarse embarazadas ante el miedo a que su hijo herede la enfermedad, a que empeore la patología o a no poder ocuparse de él en un futuro.

pixabay.com
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Para empezar, me surge la duda, si el origen de todos esos miedos es exclusivamente nuestro, o nos ha influido la opinión de terceras personas. ¿Recibimos el apoyo adecuado por parte de nuestros especialistas? ¿Nos proporcionan la información adecuada sobre el embarazo?

No sé si todos los neurólogos animan a sus pacientes a intentar un embarazo o a planificarlo, si es lo que desean. Debería ser así, cada uno decide la manera que quiere vivir su vida, y la maternidad es otra opción más, se debería aportar una solución y orientar a la paciente para buscar el mejor momento.

A mí me surgieron muchas dudas en el último trimestre de embarazo, con respecto a si iba a ser capaz de cuidad a un bebé, especialmente los primeros meses que se supone que son los más duros. Me había imaginado -por lo menos- el Apocalipsis con brote postparto incluido, y me está resultado más sencillo y solvento los días de una manera mucho más práctica de lo que había pensado. Así que somos muy capaces, como cualquier otra madre, la única diferencia es que puede que nos encontremos con ciertas circunstancias que tengamos que adaptar a nuestras necesidades, pero ¿acaso el resto no lo hace también?

Cada persona tiene sus propios miedos, los respeto pero muchos de ellos no los comparto, del artículo solo uno. El tema de la herencia genética -del que ya hablé en otra entrada– nunca lo he tenido en cuenta. En cambio, si me dio por pensar, especialmente durante el embarazo, si la medicación que había tomado podía influir en el feto durante la gestación. Algo que como dice el artículo, no hay consenso y debería ser una prioridad.

Si me preguntan si tuve miedo al embarazo y a la maternidad, la respuesta es afirmativa, como cualquier madre, pero en ningún momento, esos temores me frenaron para embancarme en esta maravillosa aventura.

pixabay.com
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¡Anda que no tenía ganas de escribir esta entrada!

Nora cumple seis meses y eso significa que el riesgo de brote de mi querido postparto llega a su fin. Sé que no es algo matemático, ni siquiera está claro el tiempo exacto, pero parece que próximamente no voy a tener un brote, o por lo menos, no a causa de la maternidad. Se supone que el periodo de riesgo del brote durante el postparto es de cuatro a seis meses, pero que según va pasando el tiempo el riesgo disminuye, ¡así que canto victoria! 

Antes pensaba que el embarazo venía irremediablemente con un brote postparto, estaba casi convencida de que me iba a pasar. Ahora he comprobado que te puede pasar o no, es mejor tomar ciertas precauciones porque el riesgo esta ahí, pero gracias a un conjunto de particularidades me han ayudado a librarme de ese temido brote.

Hay tres circunstancias que creo que han sido claves para que todo haya ido tan bien: la primera, es la planificación del embarazo y la elección de empezar con este proceso cuando me encontraba realmente bien; la segunda, es el descanso que me he obligado a hacer durante todos estos meses, si necesitaba descansar, lo hacía, aunque me diese una rabia tremenda tener que quedarme en el sofá; y por último, la vuelta al tratamiento. Aunque en este caso, tenté un poco a la suerte a la hora de cambiarme de tratamiento,  al no saber si me iba a funcionar o no, sabiendo que la probabilidad de brotes aumentaba. Me la jugué porque quería estar tranquila, dedicándome a mi bebé, sin agobios, y por ahora, no me ha ido tan mal.

Estoy cansada, tengo síntomas, mis secuelas siguen por ahí, pero tengo más vitalidad que nunca. Y quien me conoce o se cruza conmigo, sabe que la maternidad está siendo una experiencia espectacular y me está sentando la mar de bien.

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