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Querida Paula,

Soy tu culpa, te escribo para intentar despedirme.  Sí, soy esa que te acecha y vive encima de ti, ¡cuántas cosas hemos vivido juntas!

Vamos a retroceder hasta los primeros momentos del diagnóstico, ¿te acuerdas?, cuando me llamaste porque de repente tenías una enfermedad y tu ritmo había cambiado, tus prioridades o hasta la forma de divertirte, te sentías mal porque de alguna manera, tu vida se había reseteado provocándote un sin fin de sentimientos culpables: por encontrarte mal, por querer y no poder, … ¡hasta me dedicaste un post!

Aunque lo del diagnóstico estuvo muy bien -para mí, claro-, mi primera entrada estelar fue cuando tus amigas te dejaron de lado. Yo sé que te creíste eso de las amigas para siempre, que iban a estar todo el tiempo a tu lado pasase lo que pasase y todas esas frases típicas de amistad. Después lo que ocurrió fue lo opuesto a lo que creías que iba a ocurrir. ¡Qué ilusa fuiste! Llegaste a pensar que el problema lo tenías tu, y te machacaste una y otra vez por eso. Hombre, esta claro que no eras la mejor compañía por aquella época pero nadie te prepara para recibir una enfermedad, ni a reaccionar de la mejor manera, ni a seguir con tu vida como si nada hubiese pasado. Mira que me diste trabajo por aquella época, ¡no daba a basto! Pero lo superaste, con tiempo, esfuerzo y visitas a una psicóloga, hasta intentaste reconciliarte, ahí fue donde definitivamente te diste cuenta que el problema ya no era tuyo y te quitaste de encima una gran losa.

Pero sin duda, lo que más culpa te ha generado ha sido la maternidad. Comenzamos por la decisión de la lactancia artificial de tu primera hija, que si probabas con la lactancia materna, que si los estudios decían, que si el neurólogo te recomendaba, que si era el mejor alimento que le podías ofrecer, que si querías estar bien, … Menudo lío tenías en la cabeza, y cuando la pediatra te informó de que tu hija padecía una intolerancia a la proteína de la leche de vaca fue el summun. Ahí si que me montaste en una gran carroza con confeti y me paseaste por tu cabeza a todo trapo. He de reconocer que estoy orgullosa de que en esta segunda maternidad, no he aparecido por ese motivo. Te anticipaste en el embarazo, estabas preocupada pero lo trabajaste muy bien con la matrona desde el primer momento, y por el momento, lo estás superando.

Seguimos con la culpabilidad en la maternidad, algo que no caíste que iba a suceder. Con las ausencias, con las cosas que te estás perdiendo por descansar o que quieres hacer y no puedes, o si lo haces, después tienes que lidiar con consecuencias físicas, o sino, te sientes mal por no hacerlo. Nunca un disfraz de india trajo a tu vida tanta cola. Ahora te pasa una vez, pero en breve, ese sentimiento será doble, uno por cada hijo. Siempre demandarán algo que a ti te cueste, siempre, y sinceramente no sé si te llegarás a acostumbrar a ese sentimiento.

Así que yo, que soy tu culpa, te digo que te liberes, sé que tienes esa sensación de que puedes dar mucho más de ti y que lo puedes hacer mucho mejor, pero quiero que sepas que ya lo haces y que lo seguirás haciendo. No es malo pensar en ti, querer estar bien, tener tu pequeño espacio, desconectar de todo, porque cuando lo haces es cuando mejor estás, cuando más disfrutas de tu vida.

Reflexiona, analiza y reposa estas palabras.

Sin más que añadir, me despido, espero que definitivamente o por un largo tiempo.

Tu culpa.

4 Replies to “Querida Paula. Soy tu culpa y quiero despedirme”

  1. Paola says: 13/05/2018 at 15:13

    Qué hermoso mensaje que se nos acomoda a cualquier persona, tal vez algunas se cambien la causa pero ese sentimiento nos sale a cualquier persona (eso creo )

    No tengo el honor de conocerte en persona, pero resaltas con tu manera de ver y decir las cosas.

    Mi culpa aveces es como aquel pariente que antes vivía cerca de ti,ese que había veces que lo extrañabas y ibas a buscarlo; pero yo debo reconocer que ya casi no me gusta recorrer el largo y enfermizo camino para volver a estrechar su mano.
    Me he propuesto seguir adelante con mi vida viendo las cosas positivas o tratando de sacar lo positivo de lo turbio.

    Saludos a ti y a tu familia.

  2. Montse Cañedo says: 13/05/2018 at 16:09

    Paula, eres esa gran persona, hija, esposa, y madre. La que tú no crees que eres. Pero si lo piensas detenidamente, te darás cuenta de que ellos, padres, marido e hijos, te valoran , te quieren, sienten tu tristeza y tu alegría. Piensa cuanto vale eso para ti, y te darás cuenta de que esa culpa que te acompaña no tiene cabida en tu vida.
    Corazón y Coraje

  3. Dra.Herraiz: médico y paciente says: 13/05/2018 at 21:37

    Me siento totalmente identificada contigo, yo a ti te digo que «pases» totalmente de la «culpa» porque tú eres la mejor… (en los puntos suspensivos pon lo que quieras: compañera, amiga, madre,…)

  4. Montserrat says: 18/05/2018 at 20:12

    Hola Paula soy una mama que el año pasado termine con los médicos de mis hijos, uno tiene 18 años ahora y el otro 9 años, el mayor tiene retraso mental y el pequeño una parálisis braquial, cuando ya creía que avia terminado de médicos que estaba agotada, a sido un camino duro pero casi emos vencido aunque aún queda que luchar,….. Bueno crellendo que Avia terminado en marzo me diagnosticaron fibromialgia que lo llevo fata, junto a esclerosis multiple en agosto, gracias a tus vídeos y tus explicaciones estoy entendiendo lo que me pasa porque soy un poco reacia a las asociaciones y demás, porque mi tiempo me lo absorben mis tres hijos, y además soy muy positiva y creo que eso también me está ayudando mucho a seguir adelante, gracias y un saludo desde Granada

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