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Siempre he pensado que no se puede estar en todo momento en la cresta de ola porque sería una situación irreal, a veces, es necesario llorar, patalear y maldecir para poder seguir hacia delante, y si esa circunstancia se vuelve grave, permanente o uno no es capaz de cómo afrontarla, entonces lo mejor es pedir ayuda.

No todos mis bajones han sido iguales, algunos los he capeado mejor que otros, y es que cada uno ha llegado en situaciones o épocas diferentes, de ahí, que con algunos pueda tirar de experiencias anteriores, y con otros me sienta perdida en un inmenso bosque.

El de este verano, fue de los segundos, de los que no sabía muy bien cómo seguir y decidí que mi mejor opción era quedarme en el sofá a esperar, mientras el tiempo lo arreglaba. Sabía que el tiempo lo iba a hacer, iba a inclinar la balanza hacia un lado u otro, pero me dejé llevar y dejé de vivir mi vida, además como me encontraba mal, pues tenía la excusa perfecta para hacerlo convencida.

Ahora lo miro con perspectiva, y no me gustó mi comportamiento, en ese momento también lo sabía pero no era capaz de avanzar mientras esperaba. Creo que de todas las situaciones se aprende, de las malas mucho más, así que en estos son algunos puntos que no debería haber hecho, para que cuando llegue la próxima, lo pueda recordar.

  • Anticiparse a los acontecimientos: a este comportamiento le dediqué incluso una entrada. Me cuesta no hacerlo, me alivia divagar y pensar en las múltiples opciones.
  • Dejar que el problema o situación controle tu vida: llegó un punto que el futuro -que no había pasado- me condicionaba el presente.
  • Estar pensando constantemente en el problema o situación: lo que comúnmente se conoce como comerse la cabeza. Tenía que haber dedicado unos minutos al día a pensar, y después seguir con mi vida. En cambio, solo pensaba, aunque he de decir en mi defensa que si hubiese tenido buena información, se hubiese minimizado algo.
  • Volverme introvertida: o estar en mi mundo. No estaba para nadie, no me apetecía hacer nada, ni hablar con nadie.

Después de los días grises, pasó el tiempo que se necesitaba y volví a encontrarme mejor anímicamente, pero no estoy orgullosa de mi actuación. Me vendí a la tristeza, al no hacer nada y a la desesperación de la negatividad. No quiero volver a tomármelo de esta forma. Espero recordarlo para la próxima, haber aprendido y sacado lo positivo de esa situación.

One Reply to “Lo que no debería haber hecho cuando me dio un bajón”

  1. SARA says: 02/10/2017 at 22:33

    No pasa nada por tener momentos malos, de hecho es lo normal, hasta que no se pasa por esta enfermedad, no se entiende.
    Como persona q se encuentra en el proceso del diagnostico, te recomendaría el yoga, de estar acostada todo el dia con un cansancio horrible, he pasado a estar activa y por lo tanto, mas feliz.
    Mucho ánimo! Eres una campeona!

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