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Mi cuerpo ha dicho basta, era algo que sabía que iba a pasar antes de que sucediese. Iban pasando los días e iba notando que mis fuerzas se iban mermando y los síntomas se hacían cada vez más presentes y dolorosos. Pero hay que dar el paso, hay que parar. Personas de mi alrededor han estado diciéndome que lo haga, yo les escuchaba y tenían razón pero me cuesta hacerlo, aunque sepa que es lo mejor para mí y que lo voy a tener que hacer más temprano que tarde porque sé que así no voy a poder seguir. No es tan sencillo mentalizarme que no puedo.

Parar significa decirle a mi mente -que es la que quiere- que mi cuerpo no va al mismo ritmo, que no puedo trabajar por mucho que me apetezca o esté ilusionada, que necesito más cuidados y que si no lo hago, las consecuencias podrían ser catastróficas. Pero mi mente quiere, yo quiero, quisiera ser una de esas personas que se encuentran bien hasta el final, pero no es así, no me encuentro bien y no se puede.

En esta ocasión, estaba más metalizada que otras veces, quizá porque soy responsable de ella y él, porque tengo que estar para ambos de diferentes maneras, pero tengo que estar ahí y no quiero que mi cabezonería de creerme superwoman que puedo con todo les perjudique de ninguna manera. Son cosas mías, de mi mente, de mis comeduras de tarro porque sé que es lo correcto pero no deja de ser un trago, y mira que he pasado por esta situación muchas veces, pero no hay manera de hacerlo sin que me produzca rabia, impotencia y cierta tristeza.

Ahora lo que toca es cuidarse, descansar, esperar y rellenar el montón de tiempo que de repente tengo para no entregarme al sentimiento de culpa de no hacer nada dejando pasar los días. Tengo algunas ideas, además de lo de siempre, pero una vez más, dependo de mi estado, de si me encuentro bien o me encuentro mal, pero me encantaría aprovechar este periodo en algo que me llene y me sea útil desde la tranquilidad. No quiero tener que parar, otra vez, quiero hacerlo desde toda la paciencia y serenidad que haya dentro de mí.

2 Replies to “Parar significa aceptar que mis ganas y mi cuerpo no van al mismo ritmo”

  1. Sara says: 18/09/2017 at 15:08

    No es agradable parar para nosotr@s porque tenemos mucho que demostrar y miedo al futuro, pero sin duda es más saludable. Yo siempre he procurado sacar algo bueno adelante en todos «mis parones», sacar de lo «malo» algo bueno, y me funciona de alguna manera. Ánimo!

  2. Cristina says: 29/09/2017 at 11:28

    Hola!
    Te entiendo perfectamente porque a los 20 días de empezar el curso he visto que «hay que parar» pero evitando el sentirme culpable (es tan difícil…)
    Un saludo y mucho ánimo que ya mismo estamos en marcha; pero mientras, hay que disfrutar de cada momento de descanso, ¡nos lo merecemos!

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