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El pasado jueves fue uno de esos días, en lo que sin saber por qué, sin haber hecho nada especial durante la semana te levantas cansado. Me dolían mucho las piernas. Si las ponía estiradas, sentía que las tenía que flexionar y cuando estaban flexionadas, sentía lo contrario. Estuve todo el día en casa descansado porque al día siguiente por la noche iba a ir a un concierto.

El viernes me levanté bastante mejor, estuve guardando fuerzas durante todo el día para que por la noche no me faltasen. El concierto era a las doce en una sala pequeña a poco más de cinco minutos andando desde mi casa, en este caso,  volver no era uno de mis mayores temores.

Concierto

La sala, en el lateral de la izquierda, tiene una sofá alargado que ocupa toda la pared, formando una L con escenario. Aunque el aforo estaba completo, no había esa sensación de agobio o de calor que en un principio esperaba. Estaba cansada pero pensé que aguantaría. A la tercera canción, mis piernas dijeron «hasta aquí«, y me tuve que sentar.

Era la única persona de la sala que estaba sentada en ese sofá. Estaba yo sentada, y los abrigos y bolsos de las personas de alrededor. No vi casi nada, sólo podía ver a uno de los integrantes del grupo girando el cuello y quedándome en una postura rara e incómoda.

Los primeros minutos de mi sentada fueron duros, tuve que apretar los dientes, serenarme y aguantar para no venirme abajo. Solo quería bailar, escuchar el concierto y divertirme. Pero pasados esos primeros momentos decidí disfrutar de la música en directo, en otra época, seguramente me hubiese echado a llorar.

El concierto era de Dover, me levanté para escuchar Serenade, Devil came to me y el bis que hicieron al final (me refiero cuando se van y después vuelven). Me lo pasé bien, el concierto estuvo genial, disfrute de esos momentos estando de pie y bailando. Pero ver un concierto la mayoría del tiempo sentada, es algo que no me acabo de acostumbrar.

5 Replies to “Concierto sentido”

  1. jacinta levit siri says: 01/03/2013 at 18:32

    Pero lo pasaste bien ¿no? El caso es que disfrutaste, da igual asistir a un concierto de pie o sentada, la música te llega independientemente de la posición que adoptes. Sigue disfrutando de la música, a mí es una de las cosas que más me ayudan. Un beso

    1. 1decada1000 says: 03/03/2013 at 13:06

      Lo pasé bien, solo que me hubiese gustado bailar, saltar y moverme… pero bueno, me quedé sentada y tampoco fue tan mal como en un principio pensé. A mí me encanta la música e ir de conciertos, es genial 🙂 Un besazo

  2. isabel says: 02/03/2013 at 17:55

    Piensa que estuviste en el concierto y pudiste disfrutar de la música aunque estuvieras sentada. Solo esto tiene que darte todo el placer. Piensa en lo bonito que es estar sentada con los ojos cerrados y escuchar música. Un abrazo muy grande.

    1. 1decada1000 says: 03/03/2013 at 13:11

      Esta claro que no dejaré de ir, aunque este todo el concierto sentada. Me gusta demasiado la música y es algo que no podría dejar de hacer. Me quedo con haber ido al concierto y haberlo de disfrutado de una manera distinta 😉 Un besazo

  3. De la rabia a la diversión en un concierto | Una de cada Mil says: 01/10/2013 at 15:36

    […] pasado de que sentarse en un concierto fuese un pequeño trauma, a disfrutar de los conciertos incluso sentada, (un punto para mí). […]

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