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Blog sobre esclerosis múltiple

Cuando me diagnosticaron tenía 23 años. Era recién licenciada, llevaba unos meses en mi primer trabajo, compartía piso, tenía novio y salía todos los fines de semana. No era muy consciente de la enfermedad, en mi mundo esa circunstancia no se daba, eso le pasaba a personas más mayores, a padres, abuelos, tíos, pero no a mí, ni al entorno más próximo en el que rondábamos la veintena.

Las rutinas son siempre algo que nos pueden ayudar porque establecemos la forma de hacer determinadas actividades y podemos gestionar mejor nuestra energía, pero también hay que ser conscientes que tenemos una enfermedad, y que nos podemos levantar con fatiga, con dolor o simplemente no encontramos las fuerzas para hacer algo.